El engaño del multitasking

Demasiado bello para ser verdad: la creencia de que podemos hacerlo todo, y encima hacerlo bien, nos puede llevar a equivocarnos, perder tiempo y hasta oportunidades. Esto me pasó hace unos días.


Por tener la cabeza y las manos en varias tareas urgentes al mismo tiempo, cometí un pequeño grave error que me costó un viaje que tenía demasiadas ganas de hacer por razones varias. Los últimos dos meses han estado llenos de cambios en mi trabajo y con esos cambios han llegado nuevas responsabilidades y muchísimas cosas qué aprender (pero de eso vale la pena escribir en otro post).


El chiste es que después de que me costó entenderlo (creo que sobre todo aceptarlo), este nuevo rol por ahora me demanda trabajar en dos áreas, cada una con sus propias necesidades, equipos, fechas de entrega y trabajos. Considero que soy una persona organizada, pero tanta cosa simplemente me rebasó.



Tras unas buenas lloradas y darle vueltas al asunto, de esta experiencia concluyo que para aminorar los contratiempos (porque siempre habrá), desde este nuevo lugar me toca poner límites y entender que no puedo lograrlo todo, mucho menos perfectamente.


También que me toca ser honesta respecto a la carga de trabajo que puedo manejar con eficiencia. Que se vale decir no, o en otros casos pedir ayuda. Que esto no me hace chafa, especialmente ahora que me encuentro en la plena curva de aprendizaje. Me toca dejar ir y abrazas lo nuevo. Me toca ser paciente conmigo misma.


Y como siempre, dejar de compararme. Calmar mi #fomo. Porque no todo está horrible, también reconozco que con este cambio llegan nuevas habilidades, otras maneras de organizarse y trabajar. Y una gran chance de seguir ampliando mi resiliencia antes los cambios.


Me encantaría saber si para ustedes es fácil o no hacer muchas tareas a la vez. Si creen que en los momentos que vivimos es algo imposible...



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